Tiempo al tiempo
Parecíame, por tanto, tan legítima la defensa como brutal la agresión; y como había oído decir que la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria. Sólo había que esperar. Y un tiempo al tiempo nos fue dejando a todos en nuestros correspondientes lugares, todos merecedores de ellos. Unos quedaron en la cúspide otros en lo más bajo, cada uno recogió lo que sembró. Lo ganamos a pulso.

laura dijo
me ha encantado lo que has escrito sobre el tiempo, es nuestro mayor aliado pero también el mayor traicionero.
14 Abril 2006 | 10:12 PM